Raquel Idoate
La de las féminas anónimas que han vivido en toda Navarra entre los siglos XVI y XIX.
18 testimonios en ‘Heroínas navarras’.
María de Albizarena nunca hubiera pasado a los libros de historia. Ni habríamos conocido la existencia tan dura que llevó a causa del dolor en un brazo, que le arruinó la vida. En sentido literal y figurado. Nunca. De no ser porque la historiadora Raquel Idoate Ancín ha rescatado su relato de unos legajos históricos y lo ha sacado a la luz. ¿A saber? María de Albizarena era una mujer “soltera y mayor” que vivía en el barrio de la Navarrería de Pamplona en 1582. Cuando, como consecuencia de un dolor en un brazo y las sangrías negligentes de un galeno, perdió la movilidad en la mano derecha y no pudo continuar con su trabajo como tejedora de lienzos. En el lenguaje de la época, “una manquedad” por la que quedó “tullida”. La historia de María es una de las dieciocho que ilustran el libro ‘Relatos breves de heroínas navarras’ (Editorial Uno, 12 euros), escrito por esta historiadora pamplonesa, de 37 años, como encargo de la Asociación Navarra de Mujeres con Discapacidad (Amudisna). Un total de 124 páginas que sacan a la luz las vidas de mujeres anónimas, con algún tipo de discapacidad física o mental, de nacimiento o sobrevenida, que vivieron en toda Navarra (Pamplona, Tafalla, Tudela, Roncal, Puente la Reina…) entre los siglos XVI y XIX. Por el texto desfilan María, Micaela, Josefa, Graciana, Juana, Manuela… Mujeres ciegas, cojas, mancas, enfermas de peste, locas o dementes (según el lenguaje de la época) o muertas por una pedrada perdida en una trifulca entre hombres al salir de la taberna. “ Eran tenaces, constantes y con empeño de reclamar lo que les pertenecía”.
